jueves, 25 de febrero de 2016

De la lengua española


Almorzaba Andrés en un restaurante de comida rápida, cuando llamó su atención una morena que casi rebosaba la camisa de escote insoslayable y calzaba ceñidísimo bluyín que confluía, a la usanza de Peter Pan, entre elocuentes botas negras. Desfilaba. No solía hacer castin, ni detallar desconocidas, pero esa mujer era un prodigio de la naturaleza. Y, al pasar frente a sus ojos románticos, descubrió sus delgadísimos tacones altos y metálicos, junto con la inscripción bordada en el bolsillo trasero izquierdo donde podía leerse I love you con nitidez, a pesar de la distancia, la cadencia de sus caderas caribeñas y la miopía que lo acompañaba desde hacía un par de años. Todo sucedía mientras Andrés esperaba, parado frente al mostrador, la adición de kétchup que sazonaría su enorme hamburguesa preparada al carbón acompañada de papas a la francesa, hidratadas con cerveza holandesa muy fría. Ella se llamaba Jenny, y él todavía no lo sabía.
En cambio a mí, al leer esa inscripción bamboleante y alentadora, se me ocurrió redactar este blog sobre el placer de relatar, utilizando precisamente esa historia de amor en construcción, como las instrucciones de un Lego, con la intensión de ilustrar varios usos de la lengua española. Se trataba de juegos lingüísticos que invitaban al lector desprevenido, y muy ocupado, a momentos de intimidad con el autor a través del placer de la lectura, así se trate de un riguroso texto científico, pues todo es digno de contarse, la perspectiva del narrador es lo fundamental, entonces tan solo quedaba redactar. Además, un escrito se asemejaba a una sesión psicoanalítica: constaba de una urgencia, es decir, de una idea central vinculada a otras periféricas, configurando un mensaje consciente y otro inconsciente, el misterio del asunto estaba en descubrirlos.
Desde aquel día, en el restaurante de comida rápida, he reflexionado sobre cómo la intensión del escrito define el vocabulario por emplear, ya que ese objetivo es la guía para elaborar un documento útil y placentero. Así que forma y contenido tienen valor, se complementan. En el caso de las aventuras de Andrés, y Jenny, el uso de anglicismos enriqueció la descripción de esa escena de amor a primera vista, y algo desesperada, que sucedió en un ambiente de tradición yanqui. Por otro lado, los extranjerismos y cultismos también eran útiles, por ejemplo, en la jerga de los oficios, como en el caso de las innumerables palabras, ahora castizas, a causa del progreso informático y la diseminación de la Internet, así mismo sucedía en el mundo de la gastronomía, verbigracia con el vocablo 'cebiche', al igual que en medicina, donde, entre otros, existe ‘baipás coronario’, y no es bluf. Así mismo, pueden emplearse neologismos, como viernestardelibre, que no es un viernes común y corriente sino uno como el que planeamos con mis amigos de colegio, con la única finalidad de despedir el 2,009.
Ah, y el vocabulario soez. Nada era más agradable que expresarse con comodidad, holgadamente. Una frase contundente como “la puta navidad”  podía sustituir páginas y páginas de descripciones engorrosas sobre el tráfico furioso, el tedio de la decoración monótona con sus colores y motivos emblemáticos, amenizados con los villancicos que por desgracia nunca pasan de moda; hasta el punto que solo el licor y la buena mesa hacían llevadera esa época del año, nostálgica de tiempos más gratos, o al menos, inocentes, de la infancia. Así que la gran variedad de palabras, las hacía herramientas valiosísimas a la hora de construir textos.
Hasta aquí esta digresión sobre la vida de los vocablos, para regresar a las aventuras de Andrés y Jenny.
Luego de unos segundos eternos de zozobra con dolor abdominal, sudor en las manos y la convicción de que si perdía esa oportunidad jamás volvería a ver a esa diosa silvestre, él venció su timidez,  y finalmente descubrió el nombre de ella. Esa misma tarde se hicieron amigos en féisbuc y luego, con el tiempo, novios, puesto que eran solteros sin hijos. Entonces transcurrieron meses de tranquilidad y felicidad para ellos sin anécdotas dignas de recordarse, se sabe lo desabridas que son esas relaciones de pareja. Y decidí no decir nada más a este respecto porque si bien la economía de las palabras suponía expresarse con tantas como se requiera, la capacidad de síntesis tenía importancia; además dosificar la información era crucial, como el escote de Jenny: tan definitivo lo que revelaba, como lo que ocultaba.
Sucedió un día que ella fue a pasar las vacaciones de Navidad en la isla caribeña donde vivían sus padres. El creyó desfallecer sin verla, no lo invitaron al viaje puesto que no había suficiente confianza como para que compartieran esas fechas. Como es natural, le urgía enviarle un correo electrónico, del que solamente estaba seguro incluiría un emoticón, pero no de su forma literaria, que tal vez podría ser como un aviso clasificado del estilo de:
Chizgononón:
Jenny, úrgeme verte; te quiero, casémonos.
Teléfono: (571) 6157599
E mail: barriossantiago@gmail.com
También era viable utilizar hermosas hipérboles, perfectas para transmitir sus exageraciones de enamorado abandonado, por ejemplo “Jenny, mi adoración, te quiero tanto que ya no puedo vivir sin ti, hasta me duele respirar cuando no estás, no vuelvas a dejarme. ¡Te lo ruego!”. Además era posible emplear comparaciones, siempre elocuentes, como el caso de metáforas del orden de “Jenny, mi lucero, mi devoción por ti es el universo entero, mientras tu ausencia, el infierno”; o tal vez hasta un símil, “Jenny, mi ángel, te amo más que rey Salomón a la reina de Saba, por ti sería capaz de mucho más que componer el Cantar de los Cantares”. Adicionalmente, otra alternativa era repetir palabras, un arte elegante que enfatizaba ideas, recordaba algo al lector y hasta  dramatizaba, además en su caso extremo, repetir mediante aliteraciones conmovedoras siempre era agradable, después de todo, ¿a quién no le parecería bello encontrar un “estoy muy muy enamorada de ti”?, sabiendo que un tercer ‘muy’ sería excesivo, hasta sarcástico y ofensivo, de todas maneras repetir no siempre era redundante, todo dependía de la construcción empleada.
Por último, no supe cuál fue la elección de Andrés, solo que se casaron unos meses después con pompa y alegría, una fiesta inolvidable. En todo caso, me interesaba más dejar en claro que cualquiera de las formas aquí registradas podía ser eficaz, incendiaria en la mente de la amada, o, por el contrario, cursi y risible, todo dependía del contexto y de qué tan oportuno fuera decir algo así.
Entonces elucubré que la elasticidad de la lengua crecía exponencialmente al combinar palabras, que las  oraciones simples eran eficientes a la hora de mensajes concretos y específicos, como documentos técnicos, o  al describir algo impactante, importante; en cambio, para relatar situaciones sentimentales, o descripciones, solían emplearse construcciones más complejas; sin embargo, esta no era una ley. Por otra parte, si bien existen pautas para la puntuación, también era legítimo modificarlas en busca de reacciones específicas en el lector, lo importante era conservar intacto el mensaje. Además, leer ayudaba en la toma de estas decisiones, enseñaba sobre cómo otros ensamblaron relatos obteniendo tal o cual efecto: embelesaban, causaban gracia y alegran, hasta enamoraban, en otras ocasiones aburrían y entristecen, por ejemplo. Y admiraba especialmente la suavidad de Mario Vargas Llosa, las elecciones de adjetivos y adverbios de Marcelo Birmajer, la versatilidad de Roberto Bolaño, el humor de Jorge Amado, la prosa sabrosa de Santiago Gamboa, la ternura de Mario Benedetti, el ritmo de Alonso Sánchez Baute.
La lengua era de sus usuarios, quienes a diario la manoseaban, padecían a través de ella: la saboreaban, reían y lloraban, narraban con ella sus vicisitudes más íntimas. Así que la Academia de la Lengua Española, por su parte, rastreaba tendencias idiomáticas, describía patrones gramaticales y de vocabulario establecidos por los hispanohablantes del mundo, un grupo bastante grande y en constante crecimiento, pero de ninguna manera era una tiranía reguladora, no se trataba de la policía lingüística, por el contrario, era una guía que ofrecía un marco de referencia que mantenía la coherencia de esta arcilla dúctil que llamamos español.
Y para terminar la historia de amor y gramática entre Andrés y Jenny, debo informar que se divorciaron luego de quince años de vida doméstica con dificultades y alegrías en compañía de sus tres hijos, y muy a pesar de familiares y amigos, quienes se lamentaron de que ya nadie estaba dispuesto  a sufrir por el matrimonio. Según me contó él, ella se transformó en una casta y obesa ama de casa iracunda, que siempre vestía sudadera y tenis. En cambio la versión de ella no pudo conocerse, ya que se fue a vivir a la casa de sus padres en una remota isla caribeña. Solo sé que los muchachos viven con él en la actualidad.

La palabra


Redactar textos sin encontrar lectores es como considerarse taxista y no tener pasajeros, como ser un psicoanalista sin pacientes o un cocinero sin comensales, pues todo es relativo a la relación con los demás, eso es lo que define las cosas. De modo que ser un soldado sin enemigos mortales, un piloto sin turistas o un actor sin público, no deja de ser inquietante, e incluso la situación podría llegar al absurdo. Y un filósofo posmoderno diría: “claro, todo tiene contexto, los objetos se diferencian por lo que son, pero también por lo que no son, así que no existe una sola idea que sea la base de todas las demás, ni completamente original”. Al decir “árbol”, por ejemplo, me refiero a un vegetal voluminoso con raíces, tronco, ramas y hojas; pero también al escoger el vocablo ‘árbol’ afirmo que ese objeto no es una flor, aun cuando algunos árboles también florecen, y tampoco es un hongo, una brizna pasto, ni siquiera un cactus; un árbol se refiere más bien un abeto, un sauce, un baobab, un urapán, o cualquier otra especie semejante. 
Alguna vez conversaba con Alonso Sánchez Baute. Comentábamos que al publicar, el texto deja de ser propiedad exclusiva del autor, y pasa a ser del lector que se conmueve y recuerda eventos ya pasados, se ríe y se aburre, se pone de acuerdo y se enfurece, en fin, el usuario de la obra se identifica de una u otra forma con el escrito. De manera que, parafraseando a Pablo Neruda, las palabras no son de los autores, mucho menos de los diccionarios, los textos, ni de las academias de la lengua, pertenecen a quién las necesita. Así las cosas, el autor solo llega a ser espontáneo y libre para expresarse, cuando está convencido de que no tiene nada que perder. Y, en esta misma línea, Paul Auster sostiene que los textos tienen alma, y que crecen cada vez que alguien los lee, o los menciona, incluso cuando los bota, los quema o los regala, ese pasar de mano en mano le da vida a los escritos.
La palabra tiene poder. El pastor cristiano Terry Jones anunció hace un par de años la quema ceremonial del Corán con motivo del aniversario del ataque del Once de Septiembre. Esta idea causó revuelo global. Hubo protestas y arengas en contra de la iniciativa de este hombre de dios, y murieron 20 personas en el frenesí que desataron. Hasta que unos meses más tarde el religioso cumplió con su juicio al libro central de los musulmanes, por crímenes en contra de la humanidad, entonces quemó un ejemplar del Corán. En esa ocasión hubo 30 muertos y 150 heridos en las revueltas que suscitó el ritual. Y hace apenas un mes, soldados norteamericanos también quemaron el Corán en una base militar en Afganistán, generando nuevas protestas que en esta oportunidad dejaron 41 muertos y 270 heridos, junto con un nuevo conflicto diplomático entre Estados Unidos y ese país. No cabe duda, la palabra es sagrada.
Y no es solo el opio de pueblo, ni un instrumento de opresión de la oligarquía, como tantos subversivos han clamado en incontables oportunidades y en muchos escenarios, todo esto porque la palabra también sirve para divulgar ideologías, sistemas de valores y religiones. Claro que hay regímenes que suprimen la libertad de expresión. Sucede que la palabra comunica, por eso, muchos la consideran peligrosísima. Incluso, como todo el mundo sabe, la palabra enamora. Hasta existe la posibilidad del sexo telefónico, según me informaron en mi consultorio, además, como si fuera poco, hay parejas que fueron capaces de mantener el ardor de la pasión por correspondencia, y más recientemente a través de la Internet, hasta el punto de que muchas de ellas llegaron a ser matrimonios de bien, que ahora viven juntos y felices.
De modo que la humanidad pasó de la oratoria, a la palabra escrita, a las telecomunicaciones y a la Internet. Y supongo que muchos entusiastas del papel, como yo, estarán apesadumbrados al saber que la Enciclopedia Británica, que empezó a publicarse en 1768, ha tomado la decisión de suprimir su versión impresa para dedicarse de lleno a su negocio en la web. Las fuerzas del mercado así lo impusieron. Mientras en 1990 vendieron 120,000 ejemplares, en el 2010 a penas llegaron a los 8,000. De manera que en la actualidad menos del 1% de sus ingresos provienen de la versión impresa, el resto se origina de la Internet. Y su competencia más fuerte en esta acometida es Wikipedia, que es gratis y tiene 3,700,000 registros alimentados por la comunidad; claro que la Británica sigue firme, aun cuando cuesta y solo tiene 100,000 artículos, todos están hechos con el rigor de siempre por académicos especializados en cada tema. Así como mi generación es afín al papel impreso, la juventud lo es a los computadores, hay que aceptarlo, los tiempos cambiaron, mi edición de la Enciclopedia Británica, que apareció en 1973, ya no solo tiene valor sentimental, ahora se convirtió en un incunable.
Pero esta no es una diatriba inflamada en contra de la Internet, y a favor del papel impreso. Los blogs tienen vida, así el lector esquivo borre el mensaje anunciando la nueva publicación sin echarle siquiera una ojeada al texto, leyéndolo de manera oblicua para llevarse una idea general sobre el tema de que trata. Así aprendí a hacerlo en un curso de lectura rápida que tomé cuando era adolescente, estaba embrollado con algunas materias en mi colegio de curas benedictinos austeros y meticulosos. En todo caso, como decía, los blogs son textos dinámicos. Y lo más interesante de estas publicaciones es que permiten que los lectores comenten, abriendo la posibilidad de un diálogo interesantísimo. ¡Es como tomarle el pulso al lector! Lo acerca al autor. Al fin y al cabo, la lectura es un acto privado, íntimo, pero no es una actividad solitaria, por el contrario, esas dos mentes se conectan de una manera única.
Sin embargo, no hay que pensar que siempre se trata de una relación apacible y cariñosa. Así como hay comentarios amables, que a cualquiera llenarían de entusiasmo para seguir redactando, otros son críticas constructivas, muy útiles por cierto, porque sacan al autor de sus errores, prejuicios y sesgos, de modo que aun cuando no sea del todo grato recibir estas noticias, es muy recomendable ponerles atención, y agradecerlas. Pero también hay críticas aniquiladoras, con insultos y oprobios, con palabras improcedentes que hasta me da pena citarlas en esta página web, dedicada al arte. Sin embargo, no hace mucho tuve la oportunidad de leer algunas anotaciones de los lectores a las columnas de Santiago Gamboa en El Espectador Punto Com: debo informar que fue aliviador ver la gama de afectos que sus textos despertaron entre el público, allí encontré desde insultos asombrosos que aportaron nuevas palabras a la lengua española, hasta notas de admiración y gratitud.
Y para terminar, como psicoanalista, también valoro la palabra. Es la forma privilegiada de expresarse durante la sesión. Es la manera de simbolizar y representar conflictos inconscientes, así como de construir la biografía de cada cual. Permite hacer catarsis, claro, pero también elaborar y cicatrizar las vicisitudes que tanto aquejan, pues es la vía para hacer los duelos. La palabra no es lo mismo que la cosa en sí, aun cuando afecta a las personas, no tiene un efecto directo sobre los objetos del mundo, por eso el consultorio del psicoanalista es como un laboratorio a donde el analizando pone a prueba su lógica, sus temores, sus pesares, en fin, sus maneras de relacionarse con las personas, con el objeto de comprender esos mecanismos inconscientes y aprender a partir de la experiencia. Así que de la misma manera en que la palabra da libertad, también es el límite del saber humano, y afecta la forma en que se construyen las percepciones, siempre hay versiones, todo es relativo, como ya se anotó.
Resulta que la palabra estimula áreas cerebrales específicas que hacen que el sistema nervioso central de quienes reciben el mensaje funcione como si en efecto ellos mismos estuvieran realizando la acción, percibiendo las descripciones, participando en los diálogos. De hecho, la buena literatura está poblada de personajes que despiertan pasiones entre los lectores que los acompañan a recorrer aventuras increíbles, y todo esto obedece a mecanismo neurofisiológicos que representan la experiencia de leer. Así que los biólogos conjeturan que la elocuencia superó las duras pruebas de la selección natural porque se trata de un rasgo que aumentó la probabilidad de procrear al otorgar la habilidad de relacionarse con los demás, y las demás claro está, pasando el ADN a la siguiente generación, y así cada vez más, el hombre llegó a tener mayores posibilidades para comunicarse y crear el universo con la palabra.

Santiago Barrios Vásquez


15/3/2012

¿Para qué leer?


Además de lo obvio, estudiar, navegar la Internet, aprender sobre las capitales del mundo, conocer de actualidad nacional e internicional, así como construir un repertorio amplio para compartir en una reunión social, todos motivos legítimos, ¿qué tiene leer de especial, qué hace que un texto conmueva, y a veces llegue a ser inolvidable? No es solo el tema ni la erudición del autor, después de todo hay incontables documentos valiosísimos que pasaron desapercibidos, sin que por ello carezcan de valor. Además todo puede relatarse, el universo está hecho de palabras.
Una vez leí, por ejemplo, en la bellamente ilustrada revista Soho, unas reflexiones sobre el mouse del computador, me pareció un documento maravilloso que me sorprendió por el tema tan árido a primera vista, y aun así el autor confeccionó un documento interesantísimo y divertido, incluso humorístico. Y en otra ocasión me encontré con un pasaje inolvidable de Roberto Bolaño sobre botanomancia, me pareció excelente, y otro día, leí una escena sobre una cena romántica en un país escandinavo en que Álvaro Mutis hacía sentir al lector el misterio del ambiente casi polar de la región a través de la comida que ordenó la parejita en esa noche memorable. En fin, se trata de escenas asombrosas que enriquecen la lectura sin ser textos que se refieran a los misterios más insondables de la existencia.
La hipótesis de la neurociencia sobre por qué una lectura conmueve y llega a ser inquietante es que la palabra escrita tiene el poder de estimular el cerebro del lector como si en efecto estuviera viviendo la experiencia que se le está relatando, en persona, como si fuera el protagonista de la obra. En otras palabras, el lector se refleja en la lectura como en un espejo. Es una experiencia íntima, entre el lector y el autor, con tantas posibilidades como lectores, se trata de una colaboración en que el usuario de la obra pone en práctica, dentro de su cabeza, claro está, una serie de destrezas sociales que le dan ideas, permitiéndole ampliar el menú de sus respuestas sociales. Un ejercicio mental que amplía el reservorio de herramientas y recursos con nuevos elementos que le sirven para afrontar situaciones desconocidas, e incluso conocida. Los textos siempre enseñan algo. Así que la ficción se comporta como un modelo para pensar sobre el funcionamiento de la personalidad, las relaciones consigo mismo y los demás, de una manera más activa y eficaz que cualquier otra forma del arte, incluso el cine y la televisión, que aun cuando también narran, ahorran esfuerzo mental al espectador, al fin y al cabo, al menos en el caso de las producciones de los pensadores de Hollywood, los eventos suelen suceder en Los Ángeles o Nueva York y los protagonistas tienen la cara de Brad Pitt y Angelina Jolie. Los personajes literarios son una abstracción de la misma manera que en la literatura científica un círculo es un recurso heurístico para describir fenómenos físicos o el gradiente de una curva representa el promedio de velocidad de las partículas que componen un sistema simboliza el cambio de su temperatura.
De manera que estudios sobre el funcionamiento cerebral de grupos de lectores a través de resonancia nuclear magnética funcional han revelado patrones diferentes de activación según el tipo de pasaje que se esté leyendo en el momento. Como decir, las áreas motoras se estimulan durante las escenas de acción, así el lector en efecto esté apoltronado serenamente en una terraza con una hermosa vista al mar Caribe, se trata de activación de las mismas áreas cerebrales de la persona que está actuando en el momento. Y algo semejante sucede cuando el pasaje leído invita a la reflexión y el recuerdo, cuando genera un punto de vista, una opinión, entonces se activan las áreas más anteriores del lóbulo frontal. Por otra parte, y de manera análoga, sucede con las descripciones, estimulan áreas específicas de la corteza cerebral dedicadas a las percepciones de los órganos de los sentidos, las sensaciones táctiles, así como las visuales, el olfato, la temperatura y el gusto.
Así que el poder de la palabra escrita, incluso en el caso de la lectura por placer, está en que promueve la actividad cerebral. Y lo que hace asombroso a un texto es su sensualidad. La capacidad que tenga de despertar imágenes, sensaciones, recuerdos, reflexiones, sentimientos. Aun cuando, claro, todo depende del área de interés del lector, según quién es y sus circunstancias. Cuando se publica un texto deja de ser propiedad del autor, pasa a ser del lector, tal vez una de las relaciones más espontáneas, aun cuando no siempre desprevenidas, un acto muy personal que puede llegar a tener efectos duraderos, como en el caso de una carta de amor incendiaria, por ejemplo, o de la lectura de un poema desgarrado o simplemente al escuchar la letra de una pieza musical de salsa de alcoba.
Y a la hora de escribir textos eficaces, lo principal es el respeto por el lector. Facilitarle la experiencia con el texto. Por otra parte, la elocuencia, que también implica economía en las palabras, supone administrar la información de manera que el escrito signifique, se defienda solo, encontrando en equilibrio sin abrumar al lector con detalles superfluos, sin decir lo obvio, eso es ofensivo, como decirle imbécil. La idea es darle la mano al lector para que haga un viaje placentero entre las palabras, haciéndolo una aventura cómoda, interesante, divertida. Además ayuda un vocabulario amplio y cierto dominio de la gramática española. El tema, es lo de menos, lo que valoriza el escrito es la convicción del autor de que redacta una obra indispensable.

Cien blogs


Para redactar los cien blogs que conforman Pura Vida usé unas 150,000 palabras, casi setecientos mil caracteres que tiñen unas 400 páginas, escritas en Verdana 12 a espacio sencillo. Describir los blogs de esta manera suena a trabajos forzados. Sin embargo escribirlos fue una de las diez cosas más gratas de mi vida, sabiendo de antemano que no es un logro de la importancia del descubrimiento de la vacuna contra el virus del papiloma, pero tampoco es tan banal como un salivazo en el océano. Estos ejercicios composición fueron motivo de reunión para el grupo creciente que los siguió y, en muchas oportunidades, los comentó. Tal vez por eso dicen en la jerga de la Internet que bloguear es un viaje virtual que forma comunidades abiertas. Lo cual explica el ánimo festivo de este blog improbable.
Y en estas páginas virtuales predominó la perspectiva psicoanalítica, el modelo teórico que empleo para explicar la mente. Primero apreció ¿Y Qué Es Psicoanálisis?, un texto recibido con cierto entusiasmo, aun cuando alguien sugirió que trivializaba la disciplina; también se publicó ¿Por qué es difícil ir al psicoanalista?, que me trajo satisfacciones y buenos recuerdos, puesto que fue hecho por encargo. Antinomia, en cambio, trató la relación consciente inconsciente expresada en ambivalencia, la duda continua del querer y no querer al mismo tiempo, y con la misma intensidad; al cabo que El Chisme se refirió a la unidad mente cuerpo y  Elogio del Pesimismo a la capacidad de aprender a partir de la experiencia, que explica, sin ir lejos, el proceso de maduración psicológica y la eficacia psicoterapéutica; entonces fue cuando se hizo necesario redactar ¿Y el presente, qué?, expresando que solo puede vivirse la actualidad, no hay alternativa, puesto que el futuro es incierto y el pasado vago. Por otra parte, la serie sobre sexualidad, que culminó en El Complejo de Edipo, trató problemas en el desempeño de mujeres, hombres y parejas desde la perspectiva psicosomática, y de la construcción de los modelos mentales para actuar, después de todo, el psicoanálisis es el estudio de las relaciones humanas. Luego Hijastras e hijastros, madrastras y padrastros tocó el efecto de la vida moderna en el desarrollo psicosexual de los niños, junto a Sobre Motivaciones Humanas y La Fuerza del Destino se dedicaron al arduo tema del aplazamiento de las gratificaciones, también vinculado a las vicisitudes de la familia, a donde todo empieza.
Pero no siempre los blogs sobre las veleidades del amor podían ser enjundiosos, habrían sido agotadores. Sin embargo, esta decisión llevó a que a veces, algunos comentaristas, calificaran a Pura Vida de trivial, lite y hasta de paparazzi. Incluso, una dama neoyorquina, ahora una amiga en Facebook, me recomendó alguna vez que dejara de ser tan evidente en mi solidaridad de género con la regularidad de los hábitos irregulares de los maridos díscolos, que probara ser discreto o, al menos, neutro; todo esto a raíz de Tiger Woods, el Mejor Marido del Mundo, que a propósito, impulsó a un primo mío, quien también vive en Nueva York, a que me escribiera el primer E mail en veinticinco años. Hasta ese punto lo conmovió este blog. Aun cuando puede sonar ligera y trivial esta manera de ilustrar la tendencia lamentable a la degradación del amor, a pesar de la necesidad humana de querer y ser querido, también fue una forma de reflexión que llevó a muchos a identificarse en la preocupación de que el modelo monogámico siempre está prueba, y flaquea con frecuencia, tal como lo como lo expresó El Matrimonio, Otra Paradoja de la Democracia. Historias, como la del divorcio de Al Gore, de 62 años, luego de un solo matrimonio de 40 años de evolución, a donde se educaron 4 hijos, y después de comprar hace poco una casa de 9,000,000 de dólares, llevan preguntarse qué le habrá disgustado a la señora Tipper, cuando él era el hombre perfecto, estaba dotado de un Nobel de Paz, era ambientalista y no tenía el problema económico, era casi un santo. Pero también utilicé la ficción para explorar estos asuntos. Este es el caso de La Escéptica y Es imposible Vivir Sin Masturbarse, se trata de cuentos que, como cualquier publicación, despertaron reacciones variadas: unos los consideraron autobiográficos y carentes de valor literario, otros los llamaron misóginos y algunos más, los tomaron como aportes valiosísimos a las letras colombianas. Se trató de piezas relacionadas con la publicación de mi libro de cuentos para adultos titulado, Los Hombres También Pueden Amar. Hasta que por último, Crónica de un divorcio anunciado me sirvió de origen para una novela que está en construcción en este momento, la llamé Ironía; La completa verdad sobre las discutidas aventuras del doctor Rafael Sandoval, psicoanalista.
Y como es natural, apareció la muerte en estos blogs. No solo en la viudez, también como problema filosófico y médico, como un asunto de salud mental desde el punto de vista de los duelos, en la reseña sobre nuestro protocolo de investigación sobre el suicidio, y premiado en Inglaterra. Surgió en varios obituarios. Y que sirva esta ocasión para recordar el fallecimiento reciente del Nobel de Literatura José Saramago. Eventos trágicos que invitaron a reflexionar en estas páginas virtuales sobre vulnerabilidad humana, el dolor ante la desaparición de los seres queridos y el paso inexorable del tiempo con sus consecuencias, a veces impredecibles.
En estas páginas hubo anotaciones personales, como cuando Ángel Cabrera ganó el Másters de golf de 2009, que, por ser un atleta y un campeón más viejo y gordo que yo, me llené de ímpetu y optimismo. De igual modo hubo blogs sobre crónicas de restaurantes, comentarios sobre noticias y novelas de amigos, así como de otros autores, además figuraron reflexiones sobre cine, que algunos tomaron por recomendaciones, y hasta aparecieron comentarios sobre opera en estas páginas. En especial recuerdo Turandot, que para mí tiene tanto valor sentimental, pues con ella descubrí el prodigio de las transmisiones en vivo y en directo desde el Metropolitan Opera House de Nueva York. Los temas médicos y científicos también estuvieron presentes, como en el blog titulado El virus Influenza A N1H1 y la serie sobre cáncer de seno, escritos que para unos lectores fueron tan pedagógicos como desabridos, mientras para otros, interesantes y útiles; además hubo exposiciones sobre métodos de investigación y dilemas éticos, como el auge de los bancos de células madre, por ejemplo. Y se conmemoró el bicentenario del nacimiento de Charles Darwin, al igual que se publicó ¿Qué nos hace humanos?, cuya síntesis fue “Sobre cómo la evolución de los genes causó al ser humano.”.
En otras entradas aparecieron temas culinarios. Incluyeron recetas de pavo, cebiche y rabo de toro, entre otras. Blogs que algunas señoras consideraron se trataba de publicaciones que servían de relleno cuando se me agotaban las ideas, mientras que para otros lectores, enriquecían la rutina nutricional diaria, hasta el punto que una amiga y periodista los consideró magníficos, y me invitó a redactar la primera columna que jamás vendí a una revista en papel impreso. Pero también hubo temas sensibles y controversiales que fueron desde la tauromaquia hasta el maltrato infantil y los delitos sexuales de los curas, donde además se le abrió espacio a la perspectiva de la Iglesia, explicando su punto de vista a este respecto. Porque Pura Vida también ha sido un lugar hospitalario para los textos de autores invitados, con una serie sobre colombianos que viven en otros países. Y mucha gente cercana y querida pasó por estas páginas, incluyendo amigos del colegio y la universidad, al igual que, como ya anotamos, sirvió de punto de encuentro familiar, por ejemplo con Mi Primo Tico. De todos modos, algunos dijeron en alguna épco que Pura Vida se había vuelto cursi cuando colgué Sentidísimo Homenaje Público a Pablo Barrios Pacheco, a propósito de que mi hijo el internacionalista entró a la universidad, aun así, y de igual modo, por acá también pasaron mis otros hijos, el Gringo y el Rastafari, así como mi padre y mis hermanos, a través de sus expresiones y reflexiones.
Publicar blogs con regularidad es en efecto llevar una bitácora en la web, es un diario cibernético que conlleva rastros de la cotidianidad del autor, así sean inconscientes. Y la libertad que este medio de comunicación ofrece es uno de sus mayores atractivos. La Fe Es Saludable, por ejemplo, fue un texto sobre neurofisiología que primero rechazaron en una revista por considerarlo demasiado laico, entonces lo publiqué como blog. En otra oportunidad, los administradores del widget de Facebook -en el argot de los cibernautas, esta es la herramienta informática que sigue el desenvolvimiento de los blogs-, los jerarcas de esa red social rechazaron a Pura Vida al expulsar estos escritos modestos por considerarlos inconexos. Tal vez tenían razón.
Entonces las publicaciones son independientes del autor, tienen una vida propia dada por los lectores que las interpretan y las utiliza según sus circunstancias. Además, nunca son perfectas. Un cirujano amigo, por ejemplo, señaló errores ortográficos en De la Lengua Española, así mismo, lo hizo un oftalmólogo, también amigo mío, que me mostró contradicciones en Sobre suicidio. Mientras alguien me enseñó la forma correcta de escribir los números y las fechas, otros revelaron lugares comunes y perogrulladas, hasta descubrieron una cita de Benedetti que atribuí equivocadamente a Neruda.
Así que los blogs son páginas publicas que permanecen y se relacionan con otras mediante motores de búsqueda que permiten seguir conexiones, ampliando la información al actualizarlas con textos en orden cronológico, donde los autores mantienen su identidad y autonomía. Y en el caso de Pura Vida sirvieron para explorar, en esencia, tres temas: el amor, la vida y la muerte.


Para terminar, creo que mi próximo objetivo será redactar blogs más cortos y fáciles de leer.

Sobre el poder de la palabra


Pura Vida cumplió su primer año el 2 de julio del 2009. Por así decirlo, este blog es cáncer, dato que seguramente tiene implicaciones que van mucho más allá de lo que alcanzo a vislumbrar. Y me refiero a él con signo zodiacal y en tercera persona, porque el blog, en general, es un invento prodigioso que tiene vida propia. Viaja por su cuenta y riesgo. Además recorre el mundo entero creando vínculos virtuales, lo cual no es desdeñable pues en muchas ocasiones son estrechos y estables, incluso románticos, y se dan de una manera muy peculiar que solo por este medio puede lograrse. El blog tiene voluntad propia. Como en otras formas de la palabra escrita, el lectores utiliza los textos según sus gustos, apetencias e interpretaciones, dándoles autonomía, un destino impredecible que el autor es incapaz de anticipar.
Octavio Paz llamaba al hombre “El Mono Gramático”. Su tesis lúcida era que la humanidad, otra especie más dentro de la gran familia de los primates, se diferenciaba de los demás animales en la sintaxis. Así que en la Tierra, el hombre es único por su capacidad de emplear el lenguaje escrito y hablado. Dos instancias muy distintas del idioma, puesto que hablar es algo que se hace presente, mientras al escribir el texto queda en el pasado. La palabra está presente en toda operación mental: surge al pensar, al narrar, al investigar, al sufrir, está en la esencia humana.  Con ella se construyeron organizaciones sociales, aumentando las posibilidades de sobrevivir. Incluso la probabilidad procrear se incrementó con el uso de la palabra. La habilidad verbal se volvió definitiva en la vida amorosa, de modo que la elocuencia superó el duro tamiz de la selección natural y la evolución de la especie.
Los temas esenciales del ser humano no cambian, ni son muchos, permanecen inalterados aun cuando la ciencia y la tecnología progresen. La muerte y el amor casi siempre están presentes, por ejemplo. Así puede explicarse por qué algunos vocablos fundamentales, como mamá y papá, angustia y felicidad, enemigo y odio, hombre y mujer, día y noche, rojo y azul, sin olvidar sal, pimienta y albahaca, tienen etimologías con más de 6,000 años de historia. Sus orígenes pueden rastrearse hasta el indoeuropeo, idioma anterior al griego y al latín, de  donde surgió la gran familia lingüística de donde nacieron la mayoría de idiomas europeos y algunos asiáticos, unos 150 idiomas en total, incluyendo al español. Idiomas empleados en la vida cotidiana la mitad de la humanidad, con ellos narran alegrías y tristezas, aciertos y desilusiones, esperanzas y frustraciones.
La palabra transforma la perspectiva sobre la experiencia y la manera de relacionarse con el mundo al simbolizar. Al representar la cosa en sí es posible meditar sobre ella y transformarla. Se trata de representaciones cerebrales mediadas por la actividad metabólica de las neuronas estimuladas en el momento de recibir los estímulos sensoriales, ya sea al escuchar, leer, hablar o escribir. Y esta misma  propiedad, llamada neuroplasticidad, explica el efecto terapéutico del psicoanálisis, la cura mediante el habla, como la llamaba Sigmund Freud.
Incluso el aséptico lenguaje matemático está sujeto a la condición humana, y la paradoja de Zenón de Elea es una hermosa ilustración de ello. Aquiles retó a la tortuga a una carrera. El hombre, seguro de su velocidad insuperable, razonó que era bueno darle alguna ventaja al animal. Que, para simplificar este planteamiento, digamos que fue de 10 metros. La tortuga arrancó primero. Luego nuestro héroe, y para cuando recorrió los primeros 10 metros, la tortuga ya no estaba ahí, se había desplazado 5 metros más, y cuando Aquiles cuando avanzó este nuevo trayecto, tampoco la alcanzó porque una vez más se había movido a la mitad de la distancia. Y así sucesivamente hasta el infinito. En resumen, el hombre jamás alcanzó a la tortuga. Contra todo pronóstico, Aquiles perdió la carrera. Y de esta experiencia algunos pensadores llagaron a la conclusión de que el movimiento es una imposibilidad. Sin embargo, todos sabemos, esta conclusión es errónea, el espacio no es infinitamente divisible. A mi manera de entender esta discrepancia: las matemáticas son símbolos que sirven describir fenómenos, pero la naturaleza se reserva su independencia de ellos.
Por último, las palabras tienen significados según su contexto. Así las apropiamos, hacemos combinaciones con ellas, les damos usos novedosos. Hasta pueden extravasarse de otros idiomas. Como en el caso de la terminología inglesa empleada en el universo de la Internet y los computadores, que en la actualidad forma parte del español más castizo. Entonces mientras alguien hable y escriba las palabras, no se gastan, por el contrario, se enriquecen, se embellecen, adquieren nuevos sentidos, crecen al vincularlas con recuerdos. Resplandecen.
Las palabras no son de las academias de la lengua, los diccionarios, ni los autores, solo pertenecen a quien las necesita. Mi consejo es: aprovéchelas para decir, expresar y compartir, no para ocultar, ofender y confundir. No es lo mismo un "te quiero" al amanecer, que al anochecer, tampoco lo es un domingo, un miércoles, o un viernes, ni mucho menos decírselo a la pareja, la familia, o a los amigos.


¡Feliz cumpleaños, Pura Vida!

Reflexiones de principio de año sobre este blog


Esta época del año da deseos de reflexionar sobre el pasado y planear el porvenir, así como de evaluar y hacer presupuestos, también es propicia para meditar sobre los primeros seis meses de Pura vida, y los que vendrán.
Quiero informar sobre mi satisfacción al realizarlo. Este espacio me permitió utilizar regularmente la palabra publicada, casi impresa, a través de la Internet, para expresar ideas, entretener, incluso en ocasiones divertir. Una experiencia novedosa, puesto que durante una década he escrito en el mundo médico, donde los artículos son científicos con hipótesis confirmada o rechazada mediante métodos experimentales, siempre calculando tanto la probabilidad de equivocarse, como la de estar en lo correcto; por otra parte, también he publicado artículos psicoanalíticos, tratando problemas interesantes con la finalidad de investigar sobre casos clínicos, técnica y metodología de la disciplina; y además redacté textos variados dirigidos a un público más amplio, tales como ensayos sobre bioética y temas de divulgación sobre salud física y mental, siguiendo el ejemplo de matemáticos y los físicos que emplean un estilo literario amigable dirigido a nosotros, los que no somos expertos. Y el semestra pasado, con la llegada de 'Pura vida', tuve ocasión de tratar desde la violencia doméstica, hasta la crisis financiera mundial y el terrorismo, así como de hacer comentarios literarios y sobre restaurantes, al igual que publicar recetas culinarias; también toqué aspectos teóricos del psicoanálisis y del neuropsicoanálisis; incluí relatos cortos, muy agradables de confeccionar, por la libertad que ofrece la ficción, y ahora entiendo la fascinación de Somerset Maugham con este género. Como el caso de ‘La casa de las geishas’, cuento que ganó el concurso interno del Taller de Narradores de la Universidad Central. Así que literariamente el 2008 fue un buen año, desde hace mucho tiempo buscaba un medio escrito amplio y libre.
Sin embargo, también me quedó claro el poder de la palabra escrita, una voz pública supone responsabilidad y la obligación de cuidar la sensibilidad de los lectores. Me refiero a los cuentos que desdibujaron el límite entre ficción y realidad, que tal vez por su ubicación en la este medio, algunos asumieron que se trataba la Verdad, que publicaba en las entregas de este blog mi autobiografía, como en un diario, incluso hasta se molestaron, sin que esa fuera mi intención. Pido disculpas.
Por otro lado, ya que soy un neófito en estos asuntos, con las manías de la evidencia, el sistema decimal y el método científico, decidí analizar las estadísticas de este blog. Según la administración de esta herramienta cibernética, en promedio recibó unas 2,000 visitas cada mes. Habrá otros blogs más concurridos, pero también, otros más desolados. En todo caso, me parece una muchedumbre, y les agradezco su interés. Sin embargo espero que el número crezca durante el 2009. Por otro lado, las 25 entradas que aquí he colgado generaron unos 100 comentarios, que teniendo en cuenta la cantidad de visitantes, es un número proporcionalmente reducido, me encantaría aumentara durante este año. De esas anotaciones el 40% fueron amigables, solidarias y entusiastas y el otro 40%, señaló errores, limitaciones e incongruencias. En suma, el 80% fueron constructivos. Y el 20% restante fue adverso, disgustado, con aburrimiento y desilusión, respuestas que dependieron del tema tratado, y la manera de hacerlo, hasta me pareció desmesurada la hostilidad de algunos, como si el anonimato de la World Wide Web abriera las puertas para desfogarse, ya que en otros ambientes serían imposibles. Pero también me produjeron admiración mis vecinos de blog, tienen más experiencia que yo y cuentan con la disciplina de publicar continuamente pro años, y años. Aun cuando también me dio mucha tranquilidad leer algunos comentarios tremendos que ellos también recibieron. Por último, es probable que por una secuela psicológica, algún rayón que me dejaron mis maestros durante mis años de el colegio, aún conserve el hábito de hacer ejercicios de composición semanales. Pero tengo la impresión de que publicar blogs con más frecuencia es una exageración, mientras que languidecería al hacerlo más esporádicamente.
Para terminar, una anotación autobiográfica, esta sí, histórica. Hace poco leí una carta sepia de amor que escribí para mi madrastra hace al menos treinta años. En la hoja amarillenta del tamaño una carta, muy bien conservada por ella, podía verse mi caligrafía pueril, por cierto mucho mejor que la actual, tratábase de un mensaje en que con algunos momentos humorísticos le decía que la quería y la extrañaba. Ella viajaba por esos días en un lugar no especificado. Me sorprendió que conservo desde aquella época la manera de construir las oraciones y de expresar ideas, aun cuando ahora lo hago desde la experiencia y el conocimiento que conlleva la adultez. La vida es un espiral. La manera de expresarse obedece a la percepción, la personalidad y la situación particular de cada uno. No es un círculo vicioso. Aun cuando se ve el mundo desde la perspectiva individual, con un patrón general, también está llena de las novedades que deja el aprendizaje constante a raíz de la experiencia que a diario bruñe el carácter, y lleva a madurar conservando la identidad.


Así que decir, “es genio y figura hasta la sepultura,” se cumple solamente al dejarse llevar por la inercia existencial. La introspección cambia y genera progreso. Explica el desarrollo psicológico de los niños y el efecto terapéutico del psicoanálisis, por ejemplo, y en un nivel más general, en medio del rutinero andar de la cotidianidad, impide el tedio,  abre la posibilidad de algo nuevo.

Blogs


Dos meses después de iniciar este blog debo decir que me siento agradecido con las personas que han tenido interés en él, en especial con los que se tomaron el tiempo y el trabajo de escribir comentarios sobre él. Para muchos será una excentricidad estudiar las características de esta herramienta un bimestre después de haber empezado a utilzarla, pero esto es lo que he aprendido sobre este medio de comunicación que hasta hace poco desconocía.
Se trata de páginas publicas enlazadas mediante motores de búsqueda que siguen conexiones que amplían la información. En ellas se practica la escritura como en un diario tradicional que se actualiza periódicamente, recopilando los textos cronológicamente, primero el más reciente. Son principalmente personales, y aunque en algunos casos se incluyen dentro de periódicos digitales y sistemas corporativos, suelen escribirlos autores que mantienen su identidad y autonomía. Se diferencian de los sitios de noticias en que los documentos permanecen vínculados a las anotaciones, además se les pueden agregar fotografías y vídeos, y emplear multiples formatos de texto. Al actualizarlos, con frecuencia los visitantes comentan los escritos, entonces también funcionan como herramientas sociales, y hasta llegan considerarse comunidades. Pero, al igual que para los foros, sus principales enemigos son el spam, los troles y los leechers, se programas creados por vándalos cibernéticos que sabotean en la Internet con dedicación profesional, para ellos se trata de retos de programación, de logros dignos de registrarse en sus hojas de vida.
Antes de que se hicieran populares los blogs, existieron los grupos digitales, las listas de correo y las secciones de noticias y novedades. De manera que el blog es una evolución de los diarios, a donde la gente escribe y publica. Y se considera a Justin Hall el pionero de los blogueros, lo hace desde 1994. Luego en 1998 apareció el primer blog con comentarios de los lectores. Pero su importancia creció a partir del 31 de agosto del 2005 cuando se celebró en la red el Día Internacional del Blog por iniciativa del israelí Nir Ofir.
El progreso de estas herramientas digitales facilitó la producción y el mantenimiento de los blogs, ampliando el acceso sin necesidad de conocimientos técnicos. Hasta el punto que hoy puede realizarse de varias formas: algunas se basan en navegadores, como este, otras en servicios dedicados. Existen aplicaciones que coordinan los textos y moderan los comentarios con la sencillez de administrar un correo electrónico, solo hay que redactar el contenido, preferiblemente cada semana, aun cuando no es obligatorio hacerlo. Además algunas ofrecen una solución completa, permiten crear y editar, y muchos son gratuitos. Se trata de lugares que asignan al usuario una dirección para operarlo. Sin embargo se limitan a lo que puede ofrecer el proveedor del servicio. En cambio, un programa que gestione el contenido, como un sitio web estable, permite su funcionamiento óptimo.
En otro orden de ideas, fue Jorn Barger quien en 1997 acuñó el vocablo ‘blog’. Un neologismo que proviene de la combinación de web, la Internet, y log, un diario, de donde resultó el angliciismo weblog, que en 1999 se abrevió a su forma actual cuando Peter Merholz dividió de nuevo la palabra en we blog, blogueamos. Hasta que en 2005 el sustantivo ‘blog’ empezó a formar parte del español castizo.
Nuestra lengua vive, crece, la gente la utiliza y por ello cambia adoptando nuevos términos, dejando de lado a otros con el paso del tiempo y el desarrollo.  Ese es un fenómeno general de los idiomas vigentes, por ejemplo, el inglés, de raíces germánicas, que también tiene muchas palabras latinas: la conquista de las Islas Británicas por el Imperio Romano las dejó entre los anglófonos, y luego esa tendencia perduró durante varios siglos por la influencia de la iglesia católica, hasta el punto que en el siglo XIX todavía escribían los documentos oficiales en latín. La palabra blog en español, así como las de origen grecolatino en inglés, son casos interesantes que ilustran cómo el contacto entre los pueblos genera intercambios culturales que se reflejan tanto en el idioma, como en otros aspectos de la cotidianidad. En la actualidad, la Internet y los computadores ha acelerado este proceso notablemente.
Sin embargo, algunos prefieren utilizar bitácora en lugar de blog, aludiendo a la idea romántica de anotar los eventos, posiblemente influidos por la serie de ciencia ficción ‘Viaje a las estrellas’, Star Trek-, cuyos episodios siempre empezaban con la lectura de un registro en la bitácora del capitán de la nave. En todo caso, en la bitácora de trabajo, estudiantes, diseñadores y trabajadores, anotan información útil: acciones, sucesos, fallas, cambios y costos. También se emplea para apuntar asuntos llamativos durante los viajes. En la marina mercante se conoce como el cuaderno de bitácora, a donde los pilotos consignan los cambios meteorológicos, el rumbo, los detalles mecánicos, al igual que la ubicación, velocidad y distancia recorrida, además de otros asuntos pertinentes; y esta información sirve para redactar el diario de navegación. Pero al principio ‘bitácora’ se refería al armario ubicado en la cubierta de la embarcación, junto al timón, cuando las naves carecían de puente de mando solía guardarse allí este volumen para preservarlo de la humedad.
Por otro lado, Pura Vida es una expresión que se emplea en Costa Rica desde hace unos cuarenta años para significar una existencia plena, pacifíca, purificada, optimista, plácida y satisfecha. En sentido estricto se refiere a la sensación de comunidad, de arraigo y entusiasmo, de disfrutar de lo que se dispone con gratitud. Su uso se extendió por Estados Unidos y Europa, así que algunos extranjeros la toman por sinónimo de placer, de amigable y sin afán, además puede emplearse para afirmar que alguien está bien. Debo dar los créditos del título a la directora de este website, quien me enseñó el término y además me invitó a iniciar esta magnífica aventura.
Para terminar, la palabra blog trajo consigo otras consecuencias lingüísticas, por eso presento este glosario:
Audioblog: el que incluye sonido y música.
Blogalifóbica: adejtivo para describir organizaciones que no aceptan que sus empleados los utilicen, sustentadas en que podría aparecer información nociva para la empresa.
Blogonimia: investigación del origen de los nombres de los blogs.
Blogosfera o blogósfera: blogs agrupados por un criterio, como localización, tema, idioma: blogosfera hispana o la blogosfera política, por ejemplo. El término apareció en el 2002, por inspiración de William Quick.
Blogroll: lista de enlaces con otros blogs recomendados por el autor.
Bloguear: acción de publicar como autor de un blog.
Bloguero: autor de un blog, aun caundo para referirse a él es común el uso del vocablo inglés blogger.
Borrador: es un escrito en el sistema que todavía no se ha publicado, allí está mientras se correge o se amplía.
Entrega, posteo o asiento: unidad de publicación en un blog.
Fake: usuarios que pasan por otra persona.
Fotolog o fotoblog: un blog fotográfico.
Moblog: un blog operado desde teléfonos móviles.
Newbies: nuevos usuarios.
Openblog y podcast: sistema adicional de información y opinión empleado para difundir noticias y artículos de varios autores.
Permalink: enlace permanente entre registros y blogs.
Plantilla: documento que contiene pautas de diseño que pueden modificarse según las necesidades y gustos.
Trackback, enlace inverso o retroenlace: señal que deja saber cuando alguien ha enlazado la entrada, avisa a otro blog citado en la publicación de un artículo relacionado; suele aparecer a continuación de la historia, junto a los comentarios.
Tumblelog: blog de apuntes, esbozos, citas o enlaces sin edición ni la necesidad de estar terminados, tampoco admiten comentarios, etiquetas ni categorías.
Usuario títere: el que permite que otros utilicen su identidad.
Videoblog: blog con video.


Aquí empezó mi historia con los blogs publicados bajo el nombre de Pura Vida en julio de 2008.